Ícono del Cristo Orante - Capilla del Eremitorio, Monasterio del Cristo Orante

viernes, 20 de julio de 2012

La obra del “starec” Arsenio (Troepol’skij) y la práctica de la oración del corazón


Vladimir A. Kotel’nikov

A mitad de los años ochenta [1], en medio de una búsqueda en el archivo de Optina pustyn', encontraba un manuscrito titulado Notas de "experiencia de vida" de Arsenio Troepol'skij [2]. Contenía algunas enseñanzas a los monjes sobre la oración y una serie de testimonios extraordinarios, por su sinceridad y expresividad, sobre la experiencia personal del autor en la práctica de la oración de Jesús. Algunos años después, en el año 1989, publiqué en un artículo de Optina Pustyn' [3] algunos fragmentos del manuscrito, más tarde aparecían también en un libro, traducido ahora al italiano.

Hoy siento la necesidad de reemprender la investigación por entonces iniciada. En los últimos años ha crecido, en efecto, considerablemente el interés en Arsenio, de cuya experiencia espiritual y de cuyos escritos ascéticos se comienza a reconocer el valor. A él le atribuye la redacción de Optina cuatro de los conocidísimos Relatos sinceros de un peregrino a su padre espiritual, la Memoria sobre la vida de oración del starec Vasilisk [6] y algunas otras obras. El examen de los manuscritos ligados al nombre de Arsenio Troepol'skij, junto a algunos datos indirectos, permiten considerar a esta figura como una entre las más significativas de la tradición hesicasta rusa. 

El manuscrito que nos hemos referido al inicio parece el único en el cual el nombre de nuestro autor es indicado de manera completa. Está compuesto de 147 folios encuadernados. El texto está escrito en anverso y reverso, con caracteres gruesos, estilizado según el semioncial (poluustav), la lengua es el ruso de la mitad del siglo XIX, con muchos eslavismos, no sin solecismos y errores ortográficos. Sobre el frontispicio  tiene la anotación: “Litografiado O.P.S.P.” La abreviación muy probablemente significa: “Optina Pustyn, skit del Precursor”. En el texto litografiado han agregado una multitud de anotaciones escritas a mano en cursiva común de la mitad del siglo XIX. Son correcciones de errores, palabras completadas y agregadas, indicaciones de datos y lugares, y finalmente, el escrito conclusivo que dice:

Este manuscrito, es decir, estas cartas [escritas] con la intención de hacer una digresión de las conversaciones con Ch., se inició el 11 de junio hasta el 18. Luego, a causa del viaje a M. se interrumpió el trabajo para ser luego retomado el 3 de julio, desde aquel momento, solicitado por la visita de Ch., he ido despacio, provocándome consuelo en una situación oscura y muy dolorosa, de la que esta ocupación me aliviaba, mientras la aridez se disipaba. Terminado el 2 de agosto de 1856.

En el texto hay cerca de 40 anotaciones escritas por una misma mano que indican fecha y lugar –seguramente, relativas a la vida del autor-, insertadas sin observar ningún orden cronológico. Restableciendo la sucesión cronológica se obtiene el siguiente panorama: la fecha más antigua -28 de marzo de 1832- está unida al monasterio Simonov de Moscú; hasta el final de 1845 hay fechas con referencias a los monasterios de  Simonov y Zaikonospasskij, a excepción del 11 de marzo de 1834, que está asociada al monasterio de Optina. Desde 1849 aparece el “éramo de san Saba”, y se puede pensar que se trata del monasterio de san Saba de Visersk cerca de Novgorod. Se encuentran referencias a Optina y a Simonov, mientras que desde el 1851 las referencias son a: Odesa, la región costera del mar Negro, Crimea, el monasterio de San Jorge en Balaclava, hasta 1853, cuando encontramos nuevamente a Optina, luego el monasterio Nikolaevskij (1854-1855), Novyj Ierusalim (1856), el éramo de San Saba, Novgorod (1856). Las fechas desde 1857 al 1859 son acompañadas con referencias al monasterio de  San Pafnufio. Sobre la última página del manuscrito está la fecha más reciente: “28 de abril de 1867”, sin referencias al lugar.

Aleksej Pentkovskij, en el archivo del monasterio de San Pafnufio en Borovsk, descubrió un decreto del consistorio de Kaluga con un extracto del registro del clero en servicio en el monasterio de Nilolaevskij de Malojaroslavl’, que contenía información sobre un cierto hieromonje Arsenio, destinado en 1857 a un lugar vacante en la enfermería del monasterio de San Pafnufio. Con bastante aproximación, estas noticias corresponden al cuadro cronológico y geográfico que hemos recién restablecido. Pentkovskij encontró también una carta dirigida al superior del monasterio de San Pafnufio por parte de un sacerdote de la ciudad de Naro-Fominskoe, con la comunicación de la muerte de un monje de aquel monasterio, Arsenio, sucedida el 7 de julio de 1870. Es necesario notar, en realidad, que en ninguno de los dos documentos hay algún dato para confirmar que se esté hablando de la misma persona. En general el apellido Troepol’skij figura solo en la inscripción sobre la primera página del texto litografiado de las Cartas, y no tenemos prueba que sea auténtica.

Teniendo presente las informaciones aquí presentadas, podemos examinar un segundo manuscrito, titulado Colección de extractos y apuntes diversos [7]. Las indicaciones biográficas del autor permiten identificarlo con el hieromonje Arsenio. La nota sobre su entrada al monasterio Simonov y su acogida por la comunidad el 10 de julio de 1826, es particularmente importante porque coinciden con los datos del registro del clero en servicio. Hay sin embargo también algunas divergencias: del registro resulta que el hieromonje Arsenio habría nacido en 1801, mientras el autor de la presente Colección  se nombra a sí mismo como “el siervo indigno y muy pecador Valentín” (quizás el nombre de seglar de Arsenio), y afirma: “mi madre me dio a luz en el año 1804 del nacimiento de Cristo, el día 26 del mes de febrero” [8]. En el mismo pasaje agrega: “mis padres, Petr Ioannovic y Marija Petrovna, según la pía ley cristiana, se unieron en matrimonio en la bendita ciudad de Moscú, el 26 de agosto de 1799”. Luego se da a conocer que la madre muere en 1816, el padre en 1824 y ambos están sepultados en el cementerio Vagan’ Kovskij de Moscú. Junto a los eventos de la vida espiritual de Valentín-Arsenio (a cuya descripción, junto a la meditación sobre su vocación monástica está consagrada la mayor parte del manuscrito), se nos informa el hecho de que el autor en 1820 estudiaba en la universidad. El registro del clero precisa: en la facultad de filología de la Universidad imperial de Moscú.

Finalmente, hay  elementos que podemos también aquí examinar en un tercer manuscrito: Epístola sincera de un eremita a su staret y guía en la oración interior [9]. El autor de este manuscrito entra en efecto al “éramo K.O.”, es decir, Kozel’ skaja Optina Pustyn”, en 1733, que corresponde a los datos citados por el registro del clero si se admitiese que en el manuscrito hay un error en la indicación del siglo (tendría que decir 1833). Otro motivo para confirmar la autoría por parte de Arsenio es la semejanza, hasta llegar a una coincidencia literal, de algunos pasajes que describen la práctica de la oración de Jesús. Por ejemplo, en la descripción de las “iluminaciones del pensamiento” en el momento de la oración, que revelan el significado profundo de los salmos.

El manuscrito consta de 254 folios encuadernados en un volumen, escrito de los dos lados. El texto tiene muchos errores gramaticales, ciertamente inadmisibles en un autor con formación superior. En el frontispicio aparece el subtitulo: Traducción de una lengua extranjera revisada y ampliada sobre la segunda edición. Algunas fechas se refieren al siglo XVIII: 1733 (f. 2v), 1768 (f. 128), si bien es absolutamente evidente que la lengua y el estilo es del ochocientos.

Además, sobre el folio 229 está escrito, con letra caligrafiada: “Las observaciones han sido leídas dejando un recuerdo útil y agradable. 16 de enero de 1870.” Es posible que esta sea una nota del autor, una de las últimas, en cuanto que Valentín-Arsenio moría en el verano de ese mismo año. El grueso del texto, claramente, ha sido completado por el copista, el cual, creo tuvo la intención bastante torpe de esconder de dónde provenía el texto y la época del mismo.

Volvamos ahora al primer manuscrito. ¿Quién ha insertado en el texto litografiado las correcciones y los agregados? Si nosotros confiamos en la fecha que aparece sobre el frontispicio (y los monjes de Optina no tendrían motivo de falsificar dicha fecha), las litografías se llevaron a cabo en los años 1892-1893. Si se considera que el autor es Valentín-Arsenio, entonces tenemos que tener presente que en esa época ya había muerto. Esto, sin embargo, teniendo presente que muchos de los agregados a mano parecen ser del autor y no de un copista o de un comentador posterior. Así bajo una nota sobre el folio 5 se ha anotado: “Sobre una roca desierta del mar Negro, la tarde del 7 de junio de 1852”. Nadie en Optina tenía un motivo para componer e insertar semejante nota en un texto escrito por un monje sobre un tema tan difícil.

Más allá de estos hay también otros tipos de agregados. La misma mano sobre el folio 11 ha anotado: “En la biblioteca del skit se encuentra un manuscrito sobre los aspectos de la oración interior del staret Vasilisk”. Además, un poco por todas partes, el copista ha dejado algunos espacios y de nuevo la misma mano los ha llenado con las relativas referencias de la Escritura, de los padres y de los autores ascéticos, de los cuales en el texto se  habían citado sus obras.

¿Qué podemos deducir? Me limito a formular una hipótesis. El copista, no muy culto y no siempre atento (algunas palabras simplemente no han sido descifradas y otras han sido tergiversadas), ha reproducido el texto del autor, no integralmente, obedeciendo quizás al pedido del superior del monasterio o de algunas autoridad, de sacar del texto  los datos relativos a la persona del autor y a su ambiente, para asemejarlo al rígido estilo de la escuela predominante por entonces en la literatura eclesiástica. Sin embargo, no lo logró completamente: el texto mantuvo trazos característicos, dejando transparentar una viva combinación de al menos tres características de la personalidad del autor: la inspiración entusiasta y humilde en la oración, la “apertura de los pensamientos” y la sobria reflexión de una mente culta.

El texto así copiado y litografiado cayó entre las manos de algún monje de Optina que tenía ante sí el autógrafo mismo o una copia integral correcta. Justamente desde allí el debió trazar las anotaciones y los agregados del autor, insertando al mismo tiempo algunas correcciones y notas personales.

Es aquí, en todo caso, cuando se hace sentir precisamente la atención por la transposición literaria de la experiencia ascética y la descripción de los estados psicosomáticos que la acompañan y, en general, por el lenguaje de la introspección y de la unión con Dios. Una preocupación de este tipo la encontramos en obras literarias de padres como Isaac el Sirio o Simeón el Nuevo Teólogo, especialmente amados en Optina.

Cuanto hemos dicho no excluye en absoluto que Arsenio Troepol’skij o, para ser más cautos, el tipo de “actividad de la mente” y de estilo ascético a él vinculado, no puedan ser insertados también en otra corriente del movimiento ascético ruso del siglo XIX. Es posible acercar a Arsenio a aquella tradición ascética cuyo exponente principal es, según Pentkovskij, el santo obispo Ignacio (Brjancaninov) [10]. Se puede también estar de acuerdo con la opinión de Il’ja Basin que afirma que los Relatos de un peregrino (texto que se lo puede vincular a Arsenio) es una “obra literaria premeditada” surgida “de la unión entre el amor de los Viejos creyentes por los libros, por la literatura, y la tradición hesicasta athonita” [11].

En los manuscritos que hemos examinado, están impresos los signos de la práctica de la oración del corazón y de la experiencia mística de un hombre tocado por la gracia, que supo apropiarse plenamente de la heredad patrística y de la lección de los starcy, dotado de un sutil espíritu de observación y de talento literario.

Claramente la práctica de la oración del corazón y la experiencia de Arsenio en sus trazos fundamentales reflejan la pluricelular experiencia de la oración de la mente en oriente y no la desvían de sus principios y procedimientos fundamentales. Exponer aquí la enseñanza sobre la oración de Jesús, afirmándose sobre las figuras más eminentes de esta tradición, sería superfluo, y para esto aconsejamos leer las intervenciones de Tomás Spidlík, Richard Cemus y Antonio Rigo. Será suficiente indicar solo algunos aspectos de la personalidad espiritual de nuestro autor y referir algunos episodios de su experiencia.

El motivo que origina su obra ascético-literario, Valentin-Arsenio lo cuenta en Colección de extractos:

Yo, olvidado de todo, he escrito sobre lo que estaba lleno mi espíritu o, mejor dicho, aquello que derramaba mi corazón, el cual, encerrado por las explicaciones de la propia meditación, a un pensamiento le seguía otro, y sin permitir que el primero hubiese terminado he aquí que empezaba uno segundo. Y finalmente he escrito para el arrepentimiento de mi alma, a fin que, viendo las obras de Dios y su propia negligencia, ella volviera al camino de la verdad [12].

Contemporáneamente, cuando era aún joven, probablemente a la edad de veinte años o un poco más, se puso la tarea de profundizar en el autoconocimiento. Comenzó con un análisis detallado de todos los eventos y las sensaciones de su vida, firmemente convencido que Dios lo había llamado a la vida monástica.

Y con el fin de conocer perfectamente si hay una elección divina sobre uno, es necesario una búsqueda veraz (no mentirosa) y detallada de aquellos deseos e impresiones radicados en el corazón, que con fuerza atraen hacia una determinada forma de vida sin una causa precisa. Y por este motivo ahora decido recorrer cronológicamente toda mi vida, para buscar un modo más preciso y confirmar el hecho que, desde mis primeros pequeños pensamientos, yo veo en mí la acción del dedo de Dios. [13]

Es curioso también la relación que Valentín-Arsenio tiene con el acto mismo de la escritura: fijando sus pensamientos y sus experiencias él realiza y consolida en el escrito el voto que se ha fijado, sus palabras asumen un valor performativo, no se vuelven indicaciones sobre un evento, sino un evento mismo del espíritu, como toda escritura sagrada. En aquello que Arsenio escribe se refleja perfectamente al autor mismo y la escritura es necesaria para que después, más allá de los inevitables cambios de las circunstancias y de la personalidad misma del escritor, él se pueda confrontar con el propio yo auténtico y volver a actuar en conformidad con esto. “Estas cosas han sido escritas en verdad con el único fin de no desviar, mirándolas, la intención que me había prefijado” [14].

Su característica peculiar es la concepción mística del acto de la palabra, en cuanto él cree firmemente que incluso “nuestras palabras comunes no desaparecen, no se desvanecen después de haber sido pronunciadas, es como si continuasen subsistiendo en el aire y viven y giran en la esfera luminosa hasta el juicio final” [15]. Es natural que la palabra de la oración posea la particular profundidad del logos, una particular energía, ya en parte increada, una peculiar acción sobrenatural, y esto vale con mayor razón para la oración del corazón y, en un nivel más alto, para el Nombre de Dios. Todo esto Arsenio lo habría conocido por experiencia y, luego, meditado en sus fundamentos. De esto habla él mismo en su Carta sobre el beneficio de la consideración de los pensamientos útiles o Notas de “experiencia de vida”, como era también llamada.

El escenario existencial y propiamente psicológico del cual emerge la actividad interior del autor es caracterizado siempre en sus obras del mismo modo: es la condición de quien es “pobre y está sin reparo”, como el del peregrino ruso, pero también como el de todo cristiano en este mundo. Es la sensación de inestabilidad y de peligro que acompaña el camino terreno (tal fue a menudo la realidad vivida por el autor), de tristeza y tiniebla. Sobre este trasfondo emerge aún más luminosa la acción de la oración. Parte de los apuntes, que describen los efectos de la oración, han sido publicados en mi libro [16], citaré aquí algunos fragmentos inéditos.

Es digno de notar el hecho que la gama de estos efectos en Valentín-Arsenio es muy amplia, su experiencia mística es diferente al espiritualismo estrecho y a la búsqueda de lo visionario. Toda la naturaleza humana, en sus componentes espirituales, intelectuales y corpóreos, toma parte de la oración del corazón, según una subordinación jerárquica y una unidad armónica:

Era mi delicia aquel tiempo en el cual el alma se concentraba en su interior y advertía algo insólito, una presencia desconocida. ¡Qué paz luminosa y qué luz intelectual resplandecían en aquellos momentos! [17]

La cumbre de esta experiencia era “una especie de decisión de pasar a la eternidad” [18]. En un pasaje sobre un momento parecido, cuando la oración eleva la mente al cielo, el copista, que evidentemente no podía descifrar todas las palabras escritas por el autor acerca del entusiasmo, nos ha dejado sólo una parte de aquellas frases: “A la Trinidad por los caminos dorados” [19]. Así el hombre terrestre, creado, ha entrado en contacto con la vida sobrenatural, se ha acercado al umbral más allá del cual se produce la transformación de toda la naturaleza humana.

A las “consolaciones de la oración” se alternan períodos de debilidad psicológica, de dudas, incluso también de crisis interiores. La práctica de la oración del corazón para Arsenio alcanza su intensidad máxima y plena madurez hacia el año 1850:

Duplico el empeño en el arte –como lo llaman los padres- de bajar al corazón o en buscar el lugar del corazón con la oración de Jesús, y como regla fundamental para este objetivo, me propuse no dormirme sin haber descendido a mi corazón… En fin, según las enseñanzas de un monje de gran hábito, mientras oraba comenzaba a escuchar los latidos del corazón; de esto derivó el hecho de que el corazón se volviese más sensible y la oración transcurría en armonía con esto, de una manera distinta, justamente según los latidos del corazón que concordaban con las palabras de la oración. E incluso al terminar [la oración] permanecía con esta sensación en el corazón. Una de las consecuencias de la iluminación del pensamiento, que sucedía una vez terminada la oración, era que a menudo, de modo inesperado, se me revelaba el significado de los salmos escuchados en la iglesia o leídos en casa, y esto exaltaba mi espíritu, consolaba a mi corazón y me restituía la fe. [20]

Aquello que puede parecer insólito en los escritos de Valentín-Arsenio, pero que, en efecto, se remonta al pensamiento teológico y a la percepción del mundo de los padres –sobre todo si se piensa en la obra, poética-religiosa, de Gregorio Nacianceno, Efrén el Sirio, Juan Damasceno, Simeón el Nuevo Teólogo-, es la afirmación de la belleza como condición indispensable del amor entre Dios y el hombre. Arsenio concluye así su reflexión sobre este tema:

Para amar interiormente, para respirar el verdadero amor, son necesarias dos cosas: la perfección y la gracia del objeto y la convicción de que tú estás inmerso en su amor (que tú eres amado por tu objeto); que tú eres amado por Dios como un hijo, como una asombrosa obra de su sabiduría. [21]

La “exigencia de la gracia y de la belleza” es para nuestro autor una propiedad fundamental del espíritu humano, y él cree que ella es el “fruto de un fragmento del recuerdo del paraíso perdido que aún permanece guardado en lo profundo de nuestra alma” [22]. Dios es un “Artista habilísimo”, y por esto Arsenio, en consonancia con la tradición patrística, llama “obra de arte”  también al elevamiento a Dios por los peldaños de la oración de Jesús, y los criterios de la perfección son aquí el de la belleza del “hombre interior” y del mundo divino que él contempla [23].




Vladimir A. Kotel’nikov
AAVV. La grande vigilia.
Ed. Qiqajon. Comunidad di Bose. 1998
Págs. 327-338




[1] Traducción del ruso de Rossella Zugan.
[2] Ms. RGB, F. 214, nr. 411
[3] Russkaja literatura I (1989)
[4] V. Kotel’ nikov, Pravoslavnaja asketika i russkaja literatura, Sankt-Peterburg pp. 28-30.
[5] Id., L’ eremo di Optina e i Grandi della cultura russa, Milano 1997, pp. 46-48.
[6] Cf. Simvol 32 (1994), pp.259-278.
[7] Sbornik vypisok i raslicnych zapisej, ms. RGB, F. 214, nr 449.
[8] Ibid, f. 89v.
[9] Otkrovennoe poslanie pustynnogo otselnka k svoemu starcu I nastavniku vo vnutrennej molitve, ms. RGB, F. 214, nr 715.
[10] Simvol 32 (1994), pp.271-274.
[11] Simvol 27 (1992), pp.177
[12] Ms. RGB, F. 214, nr. 449, ff 80v-81
[13] Ibid, ff. 50v-51.
[14] Ibid, f. 62.
[15] Ms. RGB, F. 214, nr. 411, ff 92
[16] Cf. Kotel’nikov, Pravoslavnaja asketika, pp. 28-30.
[17] Ms. RGB, F. 214, nr. 411, ff 135
[18] Ibid, f. 139.
[19] Ibid, f. 135.
[20]. Ms. RGB, F. 214, nr. 715, ff 16, 21-21v
[21] Ms. RGB, F. 214, nr. 411, ff 201
[22] Ibid, ff. 292-293.
[23] Refiero a la Carta sincera de un eremita, el elenco de los “días excepcionales para la oración de Jesús”, cuando ella le brota de manera abundante e inspirada: 22 de marzo de 1848; 11 de febrero de 1849; 10 de enero de 1854; 28 de noviembre de 1855; 8 de julio de 1858; 8 de agosto de 1860; 11 de agosto de 1861; el miércoles antes de la primera semana de cuaresma en 1862, 29 de julio de 1864, 4 de febrero de 1866, 26 de julio de 1867; 27 de febrero de 1868, 14 de septiembre de 1868, 1 de abril de 1869, (Ms. RGB, F. 214, nr. 715, f. 249v). Las fechas son según el calendario juliano.

No hay comentarios:

Publicar un comentario