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miércoles, 16 de enero de 2013

Sobre el Primer libro del fondo árabe de Isaac el Sirio


Nota editorial

Sabino Chialà
Monje de Bose



Formas del Isaac árabe

En su Biblitheca Orientalis Clementino-Vaticana, el gran conocedor de la tradición siríaca, José Simón Assemani [1], introduciendo la obra de Isaac de Nínive hace referencia, en primer lugar, a un manuscrito karshuni (en lengua árabe escrito con caracteres siríaco) en la cual los discursos de Isaac están subdivididos en cuatro libros. En su presentación él se refiere también a la tradición manuscrita siríaca y griega, basándose sobre los códices vaticanos, pero es la tradición árabe la que determina su estructura. Divide pues los discursos isaquianos en cuatro libros, como en el manuscrito karshuni, indicando cada vez la correspondencia con el texto siríaco y griego, donde está identificada; y sólo al final del cuarto libro árabe agrega los discursos testimoniados sólo en las otras lenguas, primero con los siríacos y luego con los griegos.

El manuscrito karshuni utilizado por Assemani, y por él mismo indicado como “Nitrensis XX” con motivo de su proveniencia del famoso monasterio de la Madre de Dios en el desierto egipcio del Wadi al Natrun (monasterio de los Sirianos), es actualmente conocido como Vaticano sir. 198 y es fechado en los primeros años del siglo XVI. Este es testimonio de una de las formas en las cuales la tradición árabe nos ha transmitido la obra isaquiana. Es, en efecto, parcialmente traducida ya a partir del siglo IX, y se presenta en varias recensiones [2]. Una primera recensión, particularmente sintética, es obra de un escritor sirio-oriental árabofono, de nombre Hanun Ibn Yuhanna Ibn as Salt, que, durante el siglo IX, redactó una selección de 350 breves máximas isaquianas. En la misma época surge también una segunda recensión, radicalmente diversa de la primera porque está constituida por la selección de unos cuarentas discursos, más o menos integrales, llegada probablemente de los ambientes monásticos de San Saba en Palestina o del monasterio de Santa Catalina en el Sinaí. Esta contiene buena parte de los discursos de la llamada Primera colección de Isaac (siríaco). Finalmente de la tercera recensión da testimonio el manuscrito vaticano utilizado por Assemani, junto a otros manuscritos, además de la mayor parte de las modernas ediciones publicadas del Isaac árabe, entre las cuales está aquella de la cual ha sido traducido el texto aquí presentado. Las diferencias más evidentes entre los varias testimonios de los cuatros tomos están en la división interna de cada libro: para el primero de los cuatro libros observamos que los veintisiete discursos del manuscrito descripto por Assemani son, por ejemplo, reducidos a siete en la edición aquí utilizada.

De esta última recensión en cuatro tomos, el primer libro y el cuarto, en época moderna, han sido declarados falsos, si bien nunca sobre una base de análisis profunda. En el que podemos considerar el primer estudio crítico de la época moderna sobre Isaac de Nínive, el eximio siriacista J. B. Chabot afirma que hay que “considerar enteramente apócrifo” el primer libro de la tetralogía (Librum autem hunc totum uti apocryphum habeo). Y agrega que a su parecer se trata de una “compilación de discursos de autores varios” que un “amanuense ha atribuido a Isaac”, ofreciendo como ejemplo de su afirmación la identificación del primer discurso de este libro con un texto de Isaac de Antioquía [3]. Si bien no es completamente falsa, la afirmación de Chabot es sin embargo imprecisa en cuanto que este primer libro contiene también no pocos pasajes genuinamente isaquianos. En efecto el mismo estudioso, pocos años más tarde, en un artículo publicado en el “Diario Asiático” de 1896, señalaba haber identificado en un manuscrito isaquiano conservado en París (sir. 289), el que será luego conocido como la Segunda parte del Isaac siríaco, algunos discursos del primer libro árabe [4], admitiendo por tanto que no todo aquel primer libro era “apócrifo”.

El interés de la traducción que aquí se presenta es por tanto notable, no sólo porque ofrece al gran público la posibilidad de leer lo que podemos considerar un verdadero y propio florilegio de textos espirituales siríacos que han gozado y que gozan hasta ahora de gran popularidad sobre todo en el ambiente copto, sino también porque da, a los especialistas en primer lugar, la posibilidad de hacerse una idea más precisa de la riqueza y variedad de esta colección “isaquiana”, abriendo un interés claro sobre la herencia siríaca en el ambiente árabe.

Isaac siríaco e Isaac árabe

Antes de proceder al análisis de este primer libro de la tradición árabe, es útil recordar brevemente la configuración de la obra isaquiana en el original siríaco [5]. De las dos breves biografías que del Ninivita nos han sido transmitidas y de otras pocas noticias al respecto, conocemos que él redactó –o sus discípulos redactaron por él- algunos “libros” o “tomos” de discursos de contenido ascético-espiritual. En cuanto a la precisión, las fuentes hablan de un número de colecciones que varía desde cinco a siete. En los manuscritos llegados hasta nosotros hay, en cambio, conservadas tres colecciones, y fragmentos de una quinta, cuya autenticidad todavía hay que probar.

En cuanto a la forma cuadripartita árabe, esta no corresponde de ningún modo a las colecciones siríacas. Aparece más bien como una reelaboración, de origen árabe, de varios textos siríacos con prevalencia isaquianos, pero no sólo, como veremos.

Para el segundo y el tercer libro de la colección árabe la paternidad isaquiana ha sido rápidamente aceptada, en cuanto que estos corresponden en groso modo a la Primera colección siríaca. En cambio, en cuanto al primero y cuarto libro, se ha ya señalado las declaraciones de Chabot de 1982 y su rectificación algunos años más tarde. Y para una verdadera y propia toma de conciencia de que no todo el contenido de estas partes –y sobre todo del primer libro árabe- es falso, fue necesario esperar a la publicación de la edición crítica de la Segunda colección (parcial) del Isaac siríaco, a cargo de Sebastian Brock. El estudioso oxoniense, en efecto, citando por otra parte el segundo estudio de Chabot, señala la correspondencia entre algunos discursos siríacos de la Segunda colección y discursos o partes de discursos del primer libro de la tetralogía árabe [6]. Algunos años más tarde he podido identificar también yo, entre estos mismos discursos del primer libro árabe un texto de la Tercera colección siríaca [7]. Estos primeros descubrimientos han tenido el mérito de atraer nuevamente la atención sobre el Isaac árabe y por tanto, de algún modo, estimular cuanto aquí se es presentado.

Una compilación ascética de textos siríacos.

El análisis más atento del primer libro del Isaac árabe ha producido al menos tres resultados de cierta importancia. El primero ha sido el de haber admitido la identificación de otros textos isaquianos junto a los ya conocido, pertenecientes también a la Primera colección siríaca, resultando también ésta representada. El segundo resultado ha sido el descubrimiento de textos de otros autores siríacos, de los cuales, de algunos de ellos, se ignoraba absolutamente la existencia de una versión árabe. Finalmente, este estudio ha hecho posible una más precisa identificación del género compositivo del primer libro de Isaac árabe. Estos, en efecto, más que una antología de textos de Isaac y de otros autores, se presenta como un florilegio de pasajes, a veces incluso breves, seleccionados siguiendo un hilo lógico, no siempre claro, sin embargo existente.

En algunos casos los pasajes de una misma obra se presentan, fragmentados, en varios discursos, dando la impresión que más que una redacción intencional, sea el fruto de la reproducción de un manuscrito con las hojas desordenadas. Pero una cierta coherencia verificable en la colección parece contradecir tal hipótesis. En otros casos parece que el redactor no se atiene fielmente a su fuente, integrando, si bien también brevemente, textos patrísticos que reproduce.

Una breve recopilación de los pasajes ya identificados dará razón de cuanto estamos afirmando [8].

El primer discurso árabe contiene pasajes de:
- Isaac de Antioquía (Discursos).
- Isaac de Nínive (Segundo colección).
- Dadisho’ Qatraya (Primer discurso sobre la quietud).
- Isaac de Nínive (Tercera colección).

El segundo discurso árabe contiene pasajes de:
- Isaac de Nínive (Segunda colección).
- Dadisho’ Qatraya (Primer discurso sobre la quietud).
- Isaac de Nínive (Primera colección)

El tercer discurso árabe contiene pasajes de:
- Isaac de Nínive (Primera colección).
- Isaac de Nínive (Segunda colección).
- Dadisho’ Qatraya (Primer discurso sobre la quietud).

El cuarto discurso árabe contiene pasajes de:
- Dadisho’ Qatraya (Primer discurso sobre la quietud).
- Isaac de Nínive (Primera colección).

El quinto discurso árabe contiene pasajes de:
- Isaac de Nínive (Segunda colección).
- Dadisho’ Qatraya (Primer discurso sobre la quietud).

El sexto discurso árabe contiene pasajes de:
- Juan el Solitario (Discurso sobre la oración).

El séptimo discurso árabe contiene pasajes de:
- Isaac de Nínive (Segunda colección).

Se nota, por tanto, junto a los discursos pertenecientes a las tres colecciones isaquianas siríacas conocidas, la presencia de textos de Isaac de Antioquía, de Juan el Solitario (o de Apamea) y de Dadisho’ Qatraya. Particularmente interesante es la constatación de casi la totalidad del Primer discurso sobre la quietud (conocido también como Discurso sobre el silencio de la semana) de Dadisho’ Qatraya, autor sirio-oriental que vivió durante la segunda mitad del siglo VII, del cual se ignoraba la existencia de una versión árabe [9]. Además, este descubrimiento nos permite observar como la penetración del pensamiento sirio-occidental (precalcedonense) por una parte y la melkita (calcedonense) por otra, no se limitó sólo a los escritos de Isaac de Nínive, y que también otros autores de la misma pertenencia teológica-dogmática (erróneamente considerada “nestoriana”) han contribuido a alimentar la espiritualidad de las susodichas tradiciones.

La tarea de identificación de los textos de este primer libro de Isaac árabe no está aun terminada. Algunos pasajes de los discursos permanecen aún sin un paralelo siríaco. Esto abre el campo a posteriores profundizaciones que podrán llevar tanto al descubrimiento, en este “corpus isaquiano”, de textos pertenecientes a otros autores, como también al hallazgo de escritos genuinamente isaquianos que podrían haber sido perdidos en el original siríaco. La experiencia del reciente descubrimiento de una Tercera colección siríaca alienta también esta hipótesis.

Por todo esto, por cuanto ya ha sido hecho y por lo que será posible hacer aún en el futuro, deseamos expresar nuestro reconocimiento a Vittorio Ianari, de cuyo trabajo y de cuya pasión por Isaac y por la Iglesia copta es fruto la presente traducción.



Sabino Chialà, Monje de Bose
Texto extraído de Isacco di Ninive. Grammatica di vita spirituale a cargo de Vittorio Ianari.
Ed. San Pablo. 2009. Milano. Págs.21-27.



[1] J. S. Assemanus, Bibliotheca Orientalis Clementino-Vaticana, I, Romae, Typis Sacrae Congregationis de Propaganda Fide, 1719, pp. 444.463.

[2] Sobre esto se puede ver mi síntesis en S. Chialà, Dall’ ascesi eremítica alla misericordia infinita. Ricerche su Isacco di Ninive e la sua fortuna, Firenze, Olschki, 2002, pp. 33-338, y a las indicaciones bibliográficas allí presentadas.

[3] J. B. Chabot, De S. Isaaci Ninivitae vita, scriptis et doctrina, Paris, Leroux, 1892, p. 55.

[4] Cfr. Isaac of Nineveh (Isaac the Syrian), “The Second Part”, Chapters IV-XLI, a cargo de S. Brock, Lovanii, Peeters, 1995, p. XXXIV.

[5] Para mayor detalles se puede ver, también para esta parte, Dall’ ascesi eremítica…, cit., pp. 65-77.

[6] Cfr. Isaac of Nineveh (Isaac the Syrian), “The Second Part”, cit., p. XXXIV

[7] Cfr. S. Chialà, Dall’ ascesi eremítica…, cit., p. 337; e Isaac de Nínive, Discorsi ascetici. Terza collezione, a cargo de S. Chialà, Magnano (BI), Qiqajon, 2004.

[8] En cuanto a la numeración de los discursos árabes, la traducción aquí publicada (y por tanto también yo en estas páginas) sigue la edición publicada de la cual hace uso, en la que figuran siete discursos. El ya mencionado manuscrito de karshuni descripto por Assmeni trae, en cambio, ventiocho (es a esta última numeración que me refiero en las tablas de mi trabajo Dall’ascesi eremítica alla misericordia infinita). Sin embargo, desde el punto de vista del contenido, las dos colecciones son más o menos idénticas.

[9] En algunos manuscritos siríacos este discurso es atribuido al Ninivita. Así también en la edición de la Primera colección de Isaac, donde el P. Bedjan lo reproduce en el apéndice (cfr. S. Chialà, Dall’ ascesi eremítica…, cit., pp. 76-77). Esta tradición manuscrita, si bien minoritaria, puede haber sido el origen de la atribución de este texto en el ámbito árabe a Isaac.


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