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jueves, 11 de abril de 2013

Una obra hesicasta del “staret” Paisij



Georgij Zjablicev



Cuando se habla de hesicasmo [1], generalmente se hace referencia a aquel particular tipo de oración que se basa en la invocación incesante del Nombre de Jesús. A veces también por hesicasmo se entiende la síntesis filosófica-teológica ligada al nombre de Gregorio de Pálamas. El hesicasmo es finalmente una tradición muy antigua de la espiritualidad cristiana. Todos estos aspectos del concepto de hesicasmo se encuentran en las obras de Paisij Velickovskij, en particular en el escrito Sobra la oración de la mente [2], que querría examinar en su calidad de obra hesicasta.

Tradicionalmente se distinguen dos aspectos de la hesiquía: un aspecto “exterior”, que presupone el alejamiento del mundo, de las pasiones y del afán de la vida cotidiana, la soledad y el anacoretismo; y uno “interior”, que denota la sobriedad permanente, la lucha contra los pensamientos, la oración interior. Paisij distingue el aspecto exterior e interior de la hesiquía del siguiente modo:

La oración interior, siendo un arte espiritual (“duchovnoe chudozestvo”), debe ser el objeto del empeño constante del monje, a fin de que no sólo por la renuncia al mundo y a lo que está en el mundo, el cambio del nombre en el acto de tonsura, la particularidad del hábito, el celibato, la virginidad, la pureza, la elección de una vida conducida en la pobreza y en la soledad, y también mediante aquella atención mental y espiritual unida a la oración, propias del hombre interior, los monjes tengan un comportamiento perfecto y ejemplar frente a la sociedad [3].

Evagrio escribía que el monje, que aspira a la hesiquía, debe abandonarse ardientemente a esta, alejándose de todos los cuidados y las pasiones de este mundo, según el ejemplo evangélico de María de Betania (Lc 10, 32-42) [4]. Esto presupone el alejamiento físico de los afanes del mundo, pero lo que cuenta mayormente es que el eremitismo sea interior, la soledad aquella del espíritu, el corazón el centro del monaquismo.

Paisij, conforme a la antigua tradición de los santos padres, subdivide a la hesiquía interior en dos niveles: la acción y la contemplación. Escribe en este sentido:

Toda la lucha ascética, por medio de la cual, con la ayuda de Dios, nos esfuerza al amor por el prójimo y por Dios, a la dulzura, a la humildad y a la paciencia, y al cumplimiento de todos los otros preceptos de los santos padres para la completa sumisión a Dios en el alma y en el cuerpo, al ayuno, a la vigilia, a las lágrimas, a la genuflexión y a las otras mortificaciones del cuerpo, a la asidua observancia de las reglas inherentes al oficio divino y a la oración de la propia celda, al ejercicio de la oración interior practicada en lo secreto, al llanto y a la meditación sobre la muerte; toda esta lucha, mientras que la razón es dominada por el poder excesivo y por el arbitrio humano, seguramente puede ser definida acción (“dejanie”), y de ningún modo puede ser llamada contemplación (“videnie”) [5].

Esta consideración de Paisij Velickovsikij nos remonta ante todo a la enseñanza de Isaac el Sirio sobre los límites de la libertad de la razón humana durante la oración. Isaac escribía que, en el estado de la oración pura, la razón humana no tiene más libertad, sino que es completamente guiada por la gracia divina:

La razón, que comienza a entender los recónditos secretos del espíritu, no pregunta, no estudia, sino que goza los secretos del nuevo mundo, de la libertad de la voluntad. [6]

La oración interior, según Paisij, tiene su origen en el primer hombre, Adán, al cual Dios mandó a cultivar y custodiar el paraíso, es decir, según la concepción de Gregorio de Nacianzo, de cultivar los pensamientos más puros, más elevados y perfectos. Para Paisij, esto significa:

Estar con la mente en la práctica y en el bienaventuranza de la oración contemplativa, es decir, en la visión de Dios, y custodiar tenazmente esta visión, como la pupila de los ojos, como algo paradisíaco… Ya que el inicio y la perfección de la oración interior son dadas al hombre en el paraíso. [7]

De la misma convicción eran Nilo del Sinaí, abba Doroteo y “Nilo Sorskij, aquel astro ruso que, con la práctica espiritual de la oración, se había encendido como un sol resplandeciente sobre la gran Rusia” [8]. Más adelante Paisij demostrará ampliamente que:

Los padres portadores de Dios… fundaban su enseñanza considerando la práctica espiritual de la oración, que se cumple en lo íntimo del hombre interior, sobre aquella inmóvil piedra que es la Sagrada Escritura del Nuevo y del Antiguo Testamento [9]

Paisij se refiere, para esto, a la interpretación de los padres: Macario el Grande, Isaías el Eremita, Simeón el Nuevo Teólogo, Hesiquio de Jerusalén (en realidad Hesiquio el Sinaíta), Juan Clímaco, Filoteo del Sinaí; entre los santos rusos, Nilo Sorskij y Dimitiro de Rostov. Los textos fundamentales de la sagrada Escritura, citados por estos santos, son los siguientes: “”Bendeciré al Señor en todo tiempo, sobre mi boca está siempre su alabanza” (Sal 33,2); “Con todo cuidado vigila sobre el corazón, para que de este brote la vida” (Pr 4, 23); “Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cámara y, cerrando la puerta, ora a tu Padre en lo secreto” (Mt 6,6); “Limpia primero el interior del vaso, para que también el exterior quede limpio” (Mt 23, 26); “Orad incesantemente” (1 Ts 5, 17).

El volver a las Sagradas Escrituras y a los santos padres es particularmente importante para Paisij, en cuanto el objetivo de su obra es apologético. La obra del santo monje está escrita contra los denigradores de la oración interior, comparados a los adversarios de Gregorio de Pálama: Barlaam y Acindino. La denigración de la oración interior fue iniciada por cierto monje que vivía en la región de Mosnohory, en Ucrania, el cual adquirió tal influencia sobre otros monjes que estos, habiendo sentido decir de él que la oración interior era una herejía y un engaño, reunieron los libros de los santos padres hesicastas y, unidos a algunas piedras, los arrojaron al río [10]. Habiendo conocido este hecho, el starets Paisij en 1763, dirigió a los monjes caídos en ese error justamente la obra Sobre la oración de la mente. Es interesante notar que una historia análoga se repite después de treinta años, en 1793. En el monasterio de Poiana Voronei, en Moldavia, aparece el hieromonje Teopompo, que denigraba los libros de los santos padres sobre la oración interior, y llamaba a sus hermanos que leían tales libros “heréticos y nihilistas”. El promotor de esta “herejía”, Teopompo, atacó directamente al starets Paisij y lo indujo a intervenir nuevamente en defensa de la oración interior.  Paisij escribió una detallada carta a los hermanos del monasterio, en la cual subrayaba que los detractores de la hesiquía fundaban sus convicciones sobre el polvo de la propia razón y no sobre la sólida piedra de la tradición de los santos padres [11].

Ni en la primera, ni en la segunda obra Paisij expone las opiniones de los adversarios de la oración interior, limitándose sólo a compararlos, con indignación a Barlaam y a Gregorio Acindino, que en el siglo XIV habían puesto en duda la posibilidad de contemplar la luz tabórica increada, ironizando sobre algunas particularidades psicofísicas de la oración hesicasta. Según Simeón de Tesalónica, citado por Paisij, “el maldito Barlaam ha despreciado mucho a la sagrada oración, a la tabórica gracia divina y a la luz resplandeciente” [12]. El mismo Paisij no escatima epítetos en la confrontación de Barlaam, llamándolo “serpiente de Calabria”, “precursor del anticristo”, “por el orgullo, en todo semejante al diablo”, hijo de la perdición”, “maldito hereje” [13]. Y, naturalmente, a Barlaam Paisij le contrapone a Gregorio Pálamas considerado el “gran propugnador y representante de la ortodoxia”, “esplendor entre los santos”, que en el concilio reunido contra Barlaam

lleno del Espíritu de Dios, revestido de lo alto de su invencible poder, y habiéndosele abierto los labios por mano de Dios, obstruyó el camino a Barlaam y quemó las ramas de su herejía y todas sus blasfemias con palabras y escritos ardientes del espíritu, reduciendo todo a cenizas. [14]

Es, sin embargo, poco probable que los adversarios de Paisij, a diferencia de los distinguidos filósofos Barlaam y Acindino, estuviesen a la altura de sostener una disputa sobre la naturaleza creada y menos sobre la luz tabórica. Es esto, quizás, uno de los motivos por lo cual Paisij no toma en consideración sus concepciones.

Por cuanto respecta al aspecto psicosomático de la práctica interior, Paisij no da una descripción detallada, remarcando sólo la correspondencia de la oración de Jesús con la respiración. Paisij reproduce citas de tres autores: Simeón el Nuevo Teólogo, Nicéforo y Gregorio Sinaíta [15]. En Simeón el discurso trata sobre la atención o sobriedad, por medio de la cual “la mente debe custodiar al corazón”. La sobriedad (nepsis, que Paisij traduce con trezvenie), nombrada a menudo por los padres, es también atención o custodia del corazón, es la resistencia de la mente a los malos pensamientos (loghismói), que la razón debe rechazar o frenar, presintiendo su acercamiento, por medio de la oración de Jesús. Juan Clímaco, como los otros representantes de la escuela sinaítica, identificaba a la sobriedad con la misma hesiquía: “la hesiquía del alma es la sobriedad del pensamiento y la libre actividad del espíritu” [16].

San Hesiquio, Presbítero de Jerusalén, dice de esta santísima oración: la sobriedad (“trezvenie”) es un arte espiritual que, por medio de la continua práctica y con la ayuda de Dios, libera al hombre de los pensamientos pasionales, de las palabras y de las acciones inicuas. [17]

Hesiquio enseña que el concepto de nepsis debe estar asociada al de antírisis, es decir el contrarrestar las malas intenciones, y a la incesante invocación de Jesucristo [18]. Paisij cita a Simeón el Nuevo Teólogo (en realidad se trata de Nicéforo el Hesicasta):

De cualquier parte aparece el pensamiento, antes que entre y se manifieste, cázalo rápidamente y destrúyelo con la invocación de Jesucristo. [19]

La segunda cita, remitida por Paisij, es de Nicéforo y explica que la mente debe penetrar con la respiración en el corazón: “Tú, luego, siéntate y recoge la mente, … oblígala a penetrar en el corazón junto a la respiración” [20]. La tercera cita, de Gregorio el Sinaíta, explica que la respiración debe ser “lenta” en correspondencia a la oración de Jesús: “reteniendo por cuanto es posible la respiración y encerrando la mente en el corazón invoca incesantemente Jesucristo” y recomienda a los que se disponen a este ejercicio de estar “inclinados con dificultad” [21]. Gregorio aconseja, además, cambiar de tanto en tanto la formula de la oración “a causa de la debilidad de la mente” y, en vez de, “¡Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mí!”, decir más brevemente: “¡Jesús, Hijo de Dios, ten piedad de mí!” o también, de modo más escueto: “¡Hijo de Dios, ten piedad de mí!” [22]. Paisij sostiene que estos autores no tenían una particular necesidad de describir detalladamente este aspecto práctico de la oración interior porque era muy conocido y habían muchos maestros de la práctica espiritual.

Muy a menudo los antiguos padres identificaban al hesicasta con el eremita. Juan Crisóstomo afirma que, si Cristo se retira a la montaña o al desierto para orar, es porque quiere mostrar que “la soledad es madre del a hesiquía” [23]. Para Paisij, que era staret de una comunidad de monjes, la hesiquía no es tanto el eremitismo exterior, cuanto aquel del espíritu:

La santa quietud, el silencio de los pensamientos, la atención y el recogimiento de la mente en la incesante oración divina, y el ascenso, a través de la práctica, a la contemplación de Dios. [24]

Para Gregorio Pálamas, citado por Paisij, aquella misma visión de Dios es fruto de un alma sana, mientras todas las otras virtudes no serían más que el remedio. La contemplación de Dios es el fin de la vida monástica, como dice Hesiquio:

Adquirido el don de la clarividencia alcanzarán la luz más pura e infinita y llegarán a tocarlo de modo inexpresable y con Él vivirán y permanecerán. [25]



Georgij Zjablicev
Una obra hesicasta del “starec” Paisij
AAVV Paisij, lo starec.
Ed. Qiqajon. Monasterio de Bose. 1997.
Pags.141-148

Notas:

[1] Traducción del ruso de Anna Neggia

[2] “Svitok socinenija Starca Archimandrita Otca nasego Paisija, razdelen na glavy, o umnej molitve”, en Zitie i pisanija, pp. 162-196. Cf. Moldavskij starec, pp. 132-170. De este último depende la traducción parcial de I. Smolitsh en Leben und Lehre der Starzen, Köln und Olten 1952 (trad. It. Santità e preghiera. Vita e insegnamenti degli “staretz” della Santa Rusia, Torino 1984, pp. 86-91). – Para la definición del término y del concepto de “hesicasmo”, remitimos a P. Adnès, s.v. “Hesychasme”, en DS VII, 381-399.

[3] “Svitok”, p. 187.

[4] Cf. “Sumario de vida monástica que enseña cómo se debe ejercitar la ascesis y la hesiquía”, en La Filocalia I, p. 100.

[5] “Svitok”, pp. 172-173. Cf. Moldavskij starec, pp. 154-155.

[6] Cf. Sv. Otca nasego Isaaka Sirina, slova duchovno-podvizniceskija, Moskva 1854, discurso XV-XVI (= siríaco XXII)

[7] “Svitok”, p. 174.

[8] Ibid.

[9] Moldavskij starec, p. 162 (en Zitie i pisanija este pasaje es omitido).

[10] Cf. el relato del mismo Paisij en la segunda “Carta a Teodosio”, infra, pp. 301-302.

[11] Cf. Moldavskij starec, pp. 212-213

[12] “Svitok”, p. 165.

[13] Ibid.

[14] Ibid., p. 167.

[15] Ibid., pp. 192-196; Moldavskij starec, pp. 166-170.

[16] Cf. Escala spiritual 27, 178

[17] “Svitok”, p. 186; cf. La Filocalia I, p. 230.

[18] Cf. Ibid., p. 231.

[19] “Svitok”, p. 193; cf. La Filocalia IV, p. 513.

[20] “Svitok”, pp. 193-194; cf. La Filocalia III, pp. 525-526.

[21] “Svitok”, p. 195; cf. La Filocalia III, pp. 585-586.

[22] “Svitok”, p. 196; cf. La Filocalia III, p. 597.

[23] Homilía sobre Mateo 50, 1.

[24] “Svitok”, p. 177.

[25] Ibid., p. 190.


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