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domingo, 31 de agosto de 2014

Isaac el Sirio. Discurso 6 (Primera colección).


Sobre la utilidad de la huida del mundo


En verdad, este es un combate violento, difícil y arduo que se debe llevar cuando están presentes las cosas [que provocan la tentación]. Por más fuerte e invencible que sea el hombre, cuando está en presencia de las causas de donde proceden los ataques, las guerras y los combates, el temor se apodera de él, y cae más rápidamente que si el Diablo mismo le combatiera abiertamente. En efecto, mientras que el hombre no se aleje de las cosas que arrojan el desorden [confusión] en su corazón, deja a su enemigo un lugar donde atacarle. Por poco que él se adormezca, su pérdida es fácil. Desde que el alma, en efecto, está bajo el dominio [la influencia] de los encuentros peligrosos que ella tiene en el mundo, estos encuentros se vuelven para ella piedras de tropiezo, y  está como naturalmente vencida desde que se encuentra en  presencia de ellos.


2. Nuestros Padres, que antiguamente han recorrido estos caminos, han comprendido bien que nuestro intelecto no es siempre lo suficiente vigoroso para permanecer en el mismo estado y velar sobre sí mismo, y que hay momentos donde él mismo es incapaz de discernir lo que le es perjudicial. Es por esto, que habiendo considerado todo esto en su sabiduría, ellos tomaron por arma la renuncia a todas las posesiones, lo que libra al hombre de muchos combates, como está escrito. Preservados de muchas faltas gracias a esta pobreza, ellos parten al desierto, donde no se encuentran ninguna de estas cosas que suscitan las pasiones. Así, cuando a ellos les tocaba pasar por un momento de gran fragilidad, nada [del exterior] podía provocar su caída. Ellos no tenían la ocasión de encolerizarse, ni de caer en la fornicación, ni de tener rencor o vana gloria. Las tentaciones de este tipo estaban reducidas al extremo, gracias al desierto. Ellos se habían protegido a sí mismos por el desierto, como por una torre de defensa impenetrable. Desde entonces, cada uno podía llevar bien su combate en la hesychía, allí donde nuestros sentidos no encuentran ningún objeto que puede ayudar a nuestro Adversario [siendo causa de tentación]. Pues vale más para nosotros morir combatiendo, que vivir en el pecado. 


Discurso 6 de la Primera colección de Isaac el Sirio.
Saint Isaac le Syrien. Discours ascétiques (según la versión griega).
Traducción al francés, introducción y notas por P. Placide Deseille.
Monastére Saint-Antoine-Le-Grand y Monastére de Solan. 2011
pp. 109-110



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