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jueves, 12 de febrero de 2015

Extracto del epílogo del libro Mito, Plegaria y Misterio

P. Diego de Jesús




Ofrecemos aquí un extracto del Epílogo de MITO, PLEGARIA Y MISTERIO, que de algún modo expresa bastante bien el clima general del libro, que sigue disponible en todos los rincones del país.


“Seguir las huellas de un cordero –degollado y vivo-, ver florecer el retoño del tronco de Jesé, que una roca mane agua y esa roca sea Cristo, que una zarza que arde sin consumirse dé a luz al “Yo soy”; que un libro entero –biblioteca de libros- sea considerado, sin pestañar, una sola y misma y única palabra; y que tal palabra sea Dios y esté vuelta hacia Dios; y sea espada, y de doble filo, y comible, y la solvencia misma del cosmos; que a una mujer virgen se le llame sin el menor titubeo “Madre de Dios”; que todos juntos conformemos el cuerpo de una cabeza que es otra persona que nosotros; Cabeza que se dice pan, puerta, luz, camino nuevo; y tal camino esté vivo, sea un viviente camino de carne que atraviesa un velo para instalar a los hombres en el eón definitivo…

La naturalidad con que un buen cristiano modula tantas de estas imágenes –como un idioma materno que prescinde de ser traducido- es el secreto que preserva vivo el pulso del Misterio. Es tal vez todo cuanto intentamos resaltar –y reivindicar- en este ensayo.

Pues es una naturalidad lastimada. Es un sensus erosionado por el racionalismo, cuyas aguas salitrosas han socavado desde el cimiento litúrgico hasta la ortodoxia y ortopraxis doctrinal. Es la anorexia del imaginario cristiano, “congelado” por el helado criticismo. Ya hace más de cincuenta años, hablando del sentimiento religioso, se alarmaba Guardini:

No es posible ver todavía las consecuencias que tendrá este enfriamiento. En cualquier caso, todas las actividades son afectadas por él. Una época como la nuestra, que se orienta de tal manera al conocimiento racional, al examen crítico y a la precisión técnica, es una época que se vuelve fría.

(…)

Una inmensa paradoja se tensa sobre el firmamento del cristiano actual. Por fuera, le toca reencontrarse con el más elemental de los realismos, tan abollado por las deformidades culturales de las últimas centurias. Blandir espadas –al decir de Chesterton- to prove that leaves are green in summer (para probar que las hojas son verdes en verano). Y por dentro… sí: por dentro le atañerá encender fuegos a favor de la magia perdida, para testificar que dos peces y tres panes no dan cinco ni cien ni mil: dan fiesta, dan juego, dan desmesura.

Decididamente esto del mito real no es un retorcido alambicamiento; es un prisma para rezar en colores y dejar el geométrico meditar en blanco y negro. Es la base de lanzamiento para que la plegaria se torne una hierofánica Odisea y no un inmóvil y concentrado juego de ajedrez.

El tan criollo aforismo, más vale maña que fuerza, no conoce aplicación más exacta y cabal que la que le ofrece el mundo de la oración.
Pues nada más contraproducente que intentar rezar haciendo fuerza.
Ni fuerza bruta ni de esas otras, sofisticadas, fuerzas-monas vestidas de seda.

Se trata de dejarse llevar.
Como niños, retomando vuelo, floating on the breath of the Lion, flotando sobre el Aliento de Aslan… por la hendija de un versículo bíblico, la llaga de un Crucificado, la cerradura de un Sagrario o la cuenta del Rosario al maravilloso Mundo Mítico Real: el Mundo de la Oración, el Mundo de Dios.

Se trata de dejarse llevar. Como –de modo por completo imprevisto- el árbol devenido mástil se interna en las rutas anchurosas del mar, al decir de Jules Laforgue.

Dejarse llevar –dirán los últimos compases de La gran Aventura, de Pieter van der Meer de Walcheren- por la encantadora mano de un ángel, como Tobías por Rafael, para ser internados en una gran aventura. Y remata el inmenso poeta holandés:

Cada vez que trato de verificar en mí la realidad viva del mundo invisible, la verdadera existencia de la que la Iglesia me habla todos los días y que me cabe experimentar en la oración más entrañable, la vida se torna cautivante; infinitamente más cautivante que la más fantástica de las novelas de aventura. La vida así agraciada se vuelve mil veces más rica y profunda, pues estas aventuras no tienen ni fondo ni fin.

(…)

Porque estas aventuras no tienen ni fondo ni fin, se trata éste de un libro infinito. O al menos, la vida entera de un hombre podría consumirse sumando luces y facetas al mismo asunto. Detenerme es ser gallardo para con el fatigado lector. Si de la explicación de un “sistema” se tratara, dejar asuntos en el tintero, aspectos irresueltos, planteos parciales, sería patente muestra de lo trunco, de lo mutilado.
Cuanto se trata, en cambio, de hablar de un horizonte que a cada vuelta de hoja preserva su inmediata lejura, esta nota de inconcluso, lejos de atormentar, aroma todo el texto con su fragancia de inmensidad. Lo inconcluso es la forma de lo abierto. Y así este Mito, Plegaria y Misterio: una inconclusa apertura al adorable juego de fuerzas puras.”



P. Diego de Jesús
Mito, Plegaria y Misterio
Ediciones del Cristo Orante, Tupungato 2012.

Fuente: https://www.facebook.com/diego.dejesus.148?fref=ts

Los interesados en el libro pueden consultar precio y modo de obtenerlo al siguiente e-mail: elathonita@gmail.com

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