Ícono del Cristo Orante - Capilla del Eremitorio, Monasterio del Cristo Orante

jueves, 16 de abril de 2015



Feliz cumpleaños mi querido y entrañable Papa Benedicto. Por tu exquisita serenidad, por tu humilde humildad (no, no es redundante, es un estilo de ser humilde), por tu palabra siempre tan exacta, nítida, mesurada y sencilla, para nada histriónica ni llamativa, como agua limpia que baja y corre. Por tu cándida timidez, por tu sabio minimalismo. Por tu mirada que parece siempre estar pidiendo perdón. Porque nunca quisiste llamar la atención y te esmerabas en que no fuera un mero deseo. Por tu afecto por las cosas innecesarias (en esta cultura utilitarista y de la puntada siempre con hilo): por tu piano, tus gatos, tus flores, tu amor a Rilke y a la cerveza. Por saber cultivar la amistad, franca, limpia como mano abierta. Por la relación entrañable con tu propia familia, siempre cerca; por tu corazón bávaro tan sanamente apegado al aroma de su terruño. Por tu nostalgia de Dios, que nos contagió e hizo bien a tantos de tus hijos. Por enseñarnos a vivir en este mundo sin ser del mundo ni enredarnos en sus pasajeras quitas y roscas. Por ayudarnos a levantar la mirada, siempre bien alta, clavada en el Cielo. Porque fuiste, tal vez, el hombre más culto y sabio del siglo XX y casi no se notó.

Un poco me apena ese “no se notó”. Pero lo repienso un momento, miro alguna de tus fotos, leo alguno de tus aforismos y no, no me apena nada: me llena de un secreto gozo y orgullo. Orgullo de ser tu hijo. Feliz de ti Padre Benedicto por tu exquisita veladura, por tu oro tan opaco, por tu delicada paternidad. Te quiero un montón. Feliz cumpleaños.



P. Diego de Jesús
Monasterio del Cristo Orante


1 comentario:

  1. Querido amigo monje, si apenas lo pienso y siento, y los ojos me piden lagrimear...yo también lo quiero mucho. ¡Feliz cumpleaños Benedicto!
    José F.

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