Ícono del Cristo Orante - Capilla del Eremitorio, Monasterio del Cristo Orante

lunes, 6 de abril de 2015

La Noche del Gran Mito

P. Diego de Jesús




“Cristo resucita de entre los muertos. Es el epicentro de los ataques de la hermenéutica racionalista, empeñada en avisar que se trata de un mito grande como una casa. Y aunque escucharon cantar el gallo errando al gallinero, hay que decirlo: era un gallo, era un mito. Un vero mito. Pocos escenarios son tan exquisitamente míticos como esa aurora de pascua, esa piedra corrida y esa danza de sedosos velos, de lienzos ahuecados…

Bellísima escena-imagen que han comentado místicos de Oriente y Occidente bajo la analogía de la crisálida. Crisálida viene del griego ‘jrisós’ que significa oro, aludiendo al resplandor y la transparencia (de ahí “cristal”, por ejemplo). Y es el estado previo de muchos insectos que hacen la metamorfosis completa hacia el estado de mariposa. Así Cristo fue “Crisálida” en su quiescente paso por la Tumba… dejando tras de sí lo que deja toda mariposa: el capullo. Y la analogía se completa con asombrosa belleza cuando caemos en la cuenta de que las mortajas y vendas del sepulcro suelen ser de seda… que se extrae del capullo que deja la crisálida.

Cristo, cual crisálida en anástasis, en vuelo nupcial sube al Padre arrastrando la cautividad humana. Como Homero en Samos, portando su eiresione, con sus cintas aladas, sus vendas blancas y púrpuras, tan gráciles como firmes, tan sujetantes como inasibles… tan míticas como históricas.

El noli me tangere cobra aquí –en este calvero del libro- una valencia peculiar: no quieras atrapar el Misterio, parece decir el texto evangélico; no pretendas asirlo, domesticarlo, cuadricularlo; ¡no planten cedros en macetas! ¡Deja al Cristo-Mito remontar vuelo y asido a la orla de su manto, cual ínfula de barrilete, grita a las hijas de tu pueblo: ¡que voy de vuelo!”


 P. Diego de Jesús
Mito, Plegaria y Misterio
Ediciones del Cristo Orante, Tupungato 2012.


1 comentario:

  1. ¡Bellísimo! Les saludo con afecto fraterno en el santo y bendito Nombre de Jesús.

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