Ícono del Cristo Orante - Capilla del Eremitorio, Monasterio del Cristo Orante

domingo, 14 de junio de 2015

Palabras de vida






"Al que llega a esta profundidad de oración se le abren entonces el misterio de la guía del mundo por la providencia (el misterio de la historia) y el misterio de cada persona. Porque el hombre está alerta, descubre la presencia y el poder del resucitado que obran en el corazón del mundo y de cada hombre, y puede vivir la ternura de Dios. Dos grandes palabras del Oriente cristiano: nepsis, vigilia, y katanuxis, ternura. El hombre de oración es un hombre que permanece alerta. Toma toda la fuerza de sus pasiones y la crucifica (katanuxis); pero Dios la resucita, y se convierte en esa ternura, en el sentido ontológico de dulzura fundamental. Contempla el icono de Vladimir la "Virgen de la Ternura", y verás hasta qué punto esas dos miradas expresan la atención de las miradas y la ternura del corazón. La madre sostiene al niño; sus rostros se aprietan el uno contra el otro y se miran. Sobre todo la Madre de Dios mira con una ternura insondable e infinita; el que está allí ante ella la venera y le suplica. Ojalá te ocurra entonces lo que le sucedió a Silouan del Athos: "Siendo joven novicio, rezaba un día ante el icono de la Madre de Dios, y la oración de Jesús hizo irrupción en mi corazón, y desde entonces mora allí para siempre."

Jean Lafrance


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