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martes, 8 de diciembre de 2015

Breve reseña sobre Hans Urs von Balthasar

Por un laico del Cristo Orante

  

Hans Urs von Balthasar
(1905-1988)


Nace el 12 de agosto de 1905 en Lucerna (Suiza). Su familia fue católica, esto tuvo una gran influencia sobre él, en especial el testimonio de fe de su padre, su madre y su abuela materna.
Sus estudios los realizó en un principio con los benedictinos y luego con los jesuitas (1920). Estudiará filología, filosofía, germanística, etc.

Durante el verano de 1927 participa -cerca de Basilea- con un grupo de estudiantes seglares en unos Ejercicios ignacianos. Tales ejercicios despertarán su vocación:

“Hoy, al cabo de treinta años, podría volver a encontrar, en aquella vereda intrincada de un bosque, en la Selva Negra, cerca de Basilea, el árbol junto al cual sentí como un relámpago.
Era yo estudiante de germanística y seguía un curso de ejercicios de mes para estudiantes seglares. En aquel momento se consideraba realmente como una desgracia que alguien desertara para ponerse a estudiar teología. Pero no fue la teología ni el sacerdocio lo que me entró por los ojos, sino simplemente esto: no tienes nada que elegir, has sido elegido; no necesitas nada, se te necesita; no tienes que hacer planes, eres una piedrecita en un mosaico ya existente.
Solo tenía que dejarlo todo y seguir, sin intenciones, deseos, expectaciones; sencillamente quedarme quieto, esperando a ver en qué me usaban. Y así ha sido desde entonces. Pero si pensara que Dios me ha instalado en una seguridad, dotándome de una misión especial, en cualquier momento podría hacerse evidente que él es libre para cambiarlo todo de arriba abajo, aun contra la opinión y costumbres de su instrumento. Lo único sorprendente es que esta ley de vida, que rompe y que rompiendo cura se me presentara tan inmediatamente como consigna invisible de vida. Posiblemente lo mismo le pasaría al impaciente Saulo.” [1]

En 1927 concluye su tesis doctoral en Zurich dedicada a los poetas y pensadores alemanes modernos. Ese mismo año entra en el noviciado de los jesuitas en Alemania.

Los años de estudio de la teología los realiza en Lyon teniendo como condiscípulos a: Henri Bouillard, P. Lyonnet, J. Danielou, entre otros [2]. Conoce también a grandes personajes como: C. Péguy, G. Bernanos, P. Claudel, R. Guardini, E. Przywara, etc. H. de Lubac y M. Chenu serán los que lo encaminen en el estudio de los santos padres pasándole fichas y citas. También compartió una sincera amistad con K. Barth y una enorme pasión común por Mozart [3].

En el año 1936 es ordenado sacerdote. Terminado sus estudios le ofrecen la posibilidad de incorporarse a una cátedra de teología en la Universidad Gregoriana o ser director espiritual de los estudiantes en la universidad de Basilea, eligiendo el segundo destino.

Funda la editorial Johannes Verlag. En ella editará alrededor de 100 traducciones de libros de los Padres, 85 libros propios  y 60 obras de Adrienne von Speyr.


Su relación con Adrienne von Speyr.

La obra teológica de Hans Urs von Balthasar está muy unida a la obra y misión de Adrienne von Speyr [4]. Balthasar explícitamente ha expresado esta unión y manifestado su profundidad:

“Adrienne von  Speyr puso el fundamento de la mayoría de lo que he publicado desde 1940. Sus obras y las mías no son divisibles, ni psicológicamente ni filológicamente, constituyen las dos mitades de un todo que tiene un serio fundamento como centro.”[5]

“Sus primeras experiencias de la Pasión y del Infierno pueden percibirse ya en muchas de mis obras (…) Debo a Adrienne von Speyr numerosas sugerencias para homilías y conferencias de todo tipo, pero ella, a causa de su creciente ceguera, pocas veces podía leer mis libros. En conjunto, y aunque las proporciones sean incalculables, ciertamente yo he recibido de ella más que ella de mí. En 27 años, y aunque como confesor y director espiritual tuve ocasión de observar de cerca su vida interior, jamás he tenido la menor duda sobre la autenticidad de su misión. ¡Tan luminosa era la simplicidad con la que vivía y me la comunicaba! Aconsejado por ella tomé las decisiones más duras de mi vida, -por ejemplo, la de dejar la Compañía de Jesús- y no pocas veces he intentado también conformar mi visión de la revelación cristiana a la suya. Sin ella, muchos artículos aparecidos en los Escritos de Teología nunca hubieran visto la luz. A ella le debo sobre todo la perspectiva fundamental de mi Gloria, aunque ella no haya participado directamente en la elaboración de esta obra. En la actualidad, después de su muerte, la obra de Adrienne von Speyr me parece mucho más importante que la mía y la publicación de sus escritos inéditos me ocupa más tiempo que mis trabajos personales. Estoy convencido de que, en el momento en que sus obras sean accesibles, muchos cristianos compartirán mi opinión y darán gracias a Dios conmigo por haber reservado tales gracias a la Iglesia de hoy”.[6]

En 1949 funda junto Adrienne un instituto secular (La comunidad de San Juan) para actualizar el carisma de San Ignacio y del Evangelista San Juan. Dado que la Compañía de Jesús no lo acompañaba en la obra que realizaba con la Comunidad de San Juan, en el año 1950, movido por el sólo deseo de obedecer a  Dios, Balthasar abandona la Compañía. Con respecto a esto nuestro autor nos cuenta:

“La fracción se realizó efectivamente cuando, para obedecer una orden formal de Ignacio, hube de abandonar –contra los dictados de mi corazón- mi patria espiritual, la Compañía de Jesús, para realizar una especie de prolongación de su idea en el mundo. Fue entonces cuando San Juan se nos mostró como el compañero ideal de Jesús, el único discípulo que le siguió hasta el final; el que mejor comprendió que toda obediencia eclesial se funda en la del Hijo, quien por su obediencia revela el amor trinitario; el discípulo a través del cual la luz debe penetrar hasta las tinieblas más recónditas.” (Discurso con motivo de la recepción del Premio Pablo VI)

En 1969 es nombrado miembro de la Comisión Teológica Internacional.
En 1972 lanza la revista católica internacional COMMUNIO, dándole su programa.
En 1984 recibe de manos de Juan Pablo II el premio Pablo VI.
En mayo de 1988 es nombrado Cardenal.

Fallece el 26 de junio de 1988, dos días antes de recibir el birrete cardenalicio.

 “La Iglesia nos dice oficial y públicamente que Balthasar fue un maestro de fe, un guía para acceder a las fuentes de agua viva, un testigo de la palabra, por el que aprendemos a descubrir a Cristo, por el que podemos aprender a amar la vida” [7].


Sus obras.

Aunque para él el escribir era una ocupación “a falta de una mejor”, la obra literaria de Baltasar merece una particular atención no sólo por su erudición sino también por su voluminosidad [8]. Siendo consciente de la dificultad que puede acarrear esto para quien quiere adentrarse en su teología, Balthasar nos ha dejado una clasificación de sus obras:

“Si un hombre publica muchos libros gruesos, la gente se pregunta: ¿qué quiere decir, en el fondo? Si se tratara de un novelista fecundo –por ejemplo Dickens o Shakespeare o Dostoievski- me bastaría con elegir alguna de sus obras sin preocuparse demasiado del conjunto. Pero con un filósofo o un teólogo la cosa es totalmente distinta. Se quiere alcanzar el corazón de su pensamiento, pues se supone que tal corazón tiene que existir.
Puesto que la cuestión me ha sido planteada a menudo por personas que no sabían qué hacer ante el montón de mis libros (“¿por dónde hay que empezar para comprenderle a usted?”), voy a intentar reunir mis numerosos fragmentos “in a nutshell”, como dicen los ingleses (en pocas palabras), en la medida en que eso pueda hacerse sin demasiadas traiciones. Ciertamente semejantes resumen corre el peligro de ser demasiado abstracto. Habría que ilustrar lo que sigue con mis obras biográficas, por una parte (sobre los Padres de la Iglesia, Karl Barth, Martín Buber, Georges Bernanos, Romano Guardini, Reinhold Schneider y todos los autores tratados en la trilogía), con las obras de espiritualidad, por otra (como sobre la oración contemplativa, sobre Cristo, María y la Iglesia), y finalmente con las numerosas traducciones de los Padres, de los teólogos de la Edad Media y de los tiempos modernos. Pero aquí debemos limitarnos a presentar un esquema de la trilogía: Estética, Dramática, Lógica.”[9]


La trilogía y su método teológico

Si nos preguntamos sobre su método teológico, él mismo nos aclara de una manera sencilla el camino que ha tomado:

“…he intentado construir una filosofía y una teología a partir de la analogía no ya de un Ser abstracto, sino del Ser tal como se encuentra concretamente en sus atributos (no categoriales, sino trascendentales). Y puesto  que los trascendentales atraviesan todo el Ser, deben ser interiores los unos a los otros: lo que es verdaderamente verdadero también es verdaderamente bueno y bello y uno. Aparece un ser, tiene una epifanía: es bello y nos maravilla. Al aparecer se da, se entrega: es bueno. Y al entregarse se dice, se desvela a sí mismo: es verdadero (en sí, pero también en el Otro al que se revela). Y así se puede construir primero una estética teológica (Gloria): Dios aparece (…) Se puede continuar con una dramática [10] (…) Y se puede terminar con una lógica (una teo-lógica) [11] (…) He aquí la articulación de mi trilogía” [12]

Así, en la Trilogía (Estética teológica; Teo-dramática; Teo-lógica) -que es su gran obra- pretende señalar cómo Dios se muestra, se da y se dice.

Estética teológica: “Tiene ante todo como objeto la percepción de la verdad de la manifestación divina.”(Gloria I). Intenta poner de relieve cómo la percepción de la revelación histórica es el centro del pensamiento teológico.

Teo-dramática: “El luminoso mostrar-se se perfecciona en el dar-se.”  La dramática trataría principalmente del contenido de esta percepción” (Gloria I). Aborda el drama en que se resuelve la gratuidad y amorosa alianza de Dios con nosotros. La fe cristiana no es sólo percepción o pasividad. Es acción de Dios con la humanidad y acción del ser humano en el drama divino. ¿Cuál es la ley que rige este drama? Mientras Dios más se abaja amorosamente en búsqueda del hombre, haciendo su actuar más potente ante este fin, el hombre endurece su corazón y se opone con más fuerza a la amorosa acción divina. Se trata en ella de la reconciliación del mundo en Cristo. Se muestra la singularidad de Dios como Bondad insuperable:

“Dios querrá, libremente, sumergirse él mismo en el drama y hacerse su protagonista, combatiendo directamente la batalla mortal, en un teodrama que ofrezca de nuevo a la libertad del hombre la posibilidad de un seguimiento, de una imitación posible…” [13]

Teo-lógica: “La teológica se centraría en los modos de expresión divinos (o mejor, humanos-divinos y, por consiguiente, desde un principio teológicos) de este obrar” (Gloria I). Jesucristo es en el ser finito la adecuada mostración, donación y afirmación de Dios. A la verdad de Dios y a la verdad del mundo se accede pasando por el arrebato de la figura y por el drama de la libertad. No se trata de una verdad racional y estática sino existencia, que se realiza en el encuentro amoroso y libre de Dios y el hombre.

***

Para Balthasar la Belleza es más importante que el método para acceder a ella. [14]

“Hay una frase de Agustín que expresa muy bien lo que Balthasar pretendía: Toda nuestra obra es esta vida, queridos hermanos, consiste en curar los ojos del corazón para que puedan ver a Dios.(…) Balthasar ha creado la expresión de “Kniende Theologie” (teología postrada, arrodillada): sabía que la teología descansa entre los abismos de la obediencia y del amor humilde. Sabía que sólo puede hacerse teología a partir del contacto con Dios viviente que se produce en la oración.” Joseph Ratzinger.

La teología ha de evitar querer explicarlo todo. Ha de ayudar a respetar el silencio de Dios, toda comprensión de Dios es “aprensión de lo incomprensible [15].

“…nadie puede percibir lo bello sin ser arrebatado, y sólo puede ser arrebatado aquel que lo percibe”.[16]
“El hombre necesita ojos capaces de percibir la forma espiritual.”[17]
“Es necesario tener ojos que sepan vislumbrar esta perla y apreciar su valor, para verse arrebatados por la belleza de su forma irrepetible.”[18]
“…el ser-arrebatado es el origen del cristianismo. Los apóstoles son arrebatados por aquello que ven, oyen y palpan, por aquello que se les revela… Juan (sobre todo pero también los demás) describe continuamente cómo en el encuentro, en el diálogo, se destaca la forma de Jesús y se dibujan sus contornos de manera inconfundible, y cómo de repente, de un modo  indescriptible, surge el rayo de lo incondicionado y derriba al hombre, haciéndole caer postrado en adoración, transformándolo en un creyente y seguidor de Cristo (…) ¿Acaso podríamos entender algo de la vida de Pablo si no le concediésemos que, en el camino de Damasco, contempló la suprema belleza, como la contemplaron los profetas en las visiones con las que fueron llamados, y que por eso vendió todo… para comprar la perla única…?
…los extasiados por la belleza cristiana, han de aparecer necesariamente ante el mundo como insensatos, y el mundo intentará explicar su estado apelando a leyes psicológicas, cuando no fisiológicas (hechos 2, 13). Pero ellos saben lo que han visto y no se preocupan lo más mínimo por lo que dicen los hombres. Sufren por amor a ella y su com-padecer queda ampliamente compensado por su ser-enardecidos por la suprema belleza, coronada de espinas y crucificada.
…a nadie que lo desee realmente se le niega el acceso a la vía misteriosa de los santos…”[19]
Hans Urs von Balthasar.


Notas:

[1] AAVV. Hans Urs von Balthasar. Por qué me hice sacerdote. Salamanca. 1982. pp. 14-15

[2] Haciendo referencia  a  estos años de estudio Balthasar expresará: “para ese pequeño grupo que formábamos (grupo admirable, decidido, amenazado) una cosa era clara desde el principio: se trataba de arrastrar los muros artificiales del miedo, que la Iglesia había levantado entre sí y el mundo; de liberarla para que fuera sí misma, en la medida en que se entregaba absolutamente a su misión para un mundo entero y no dividido. Hans Urs von Balthasar. Rechenschaft. 1965.

[3] Desde muy joven Balthasar estudiaba piano y le apasionaba la música.

[4] Médica protestante, convertida al catolicismo gracias al acompañamiento de Balthsar.  Experimentó diversos fenómenos místicos. Muere en el año 1967.

[5] Hans Urs von Balthasar. Rechenschaft, pág. 35.

[6] Hans Urs von Balthasar. Adrienne von Speyr. Vida y misión teológica. Madrid. 1986. pp. 7-8

[7] Joseph Ratzinger. Homilía pronunciada por el cardenal Ratzinger en el funeral de Hans Urs von Balthasar.

[8] SICARI. Teología y santidad en la obra de H. Urs von Baltasar, COMMUNIO IV (1988) “se trata de una obra que tiene proporciones inmensas y profundas, tales como la Iglesia no conoce otras en nuestros tiempos”. Por este motivo H. de Lubac lo ha calificado “el hombre más culto de su tiempo”. Cf. Un testimonio di Cristo: Hans Urs von Baltasar, Humanitas 20 (1965).

[9] Hans Urs von Balthasar. Intento de resumir mi pensamiento. Communio.

[10] Sería la teo-dramática, Dios que no sólo se manifiesta sino que se da.

[11] Dios que se dice.

[12] Hans Urs von Balthasar. Intento de resumir mi pensamiento. Communio.

[13] Angelo Scola. Hans Urs von Balthasar: un estilo teológico. Encuentro. 1991. Pág. 52

[14] CF. JESÚS MARTÍNEZ GORDO. La gloria del crucificado. Ed. Desclée De Brouwer. 1997.

[15] Una buena teología, es la que asomándose al Misterio ayuda a descubrir “no discursos pobres en palabras, sino ausencias de discursos y ausencia de pensar…; al fin, el discurso resulta inaudible y se funde por entero con el inefable.” “lo incomprensible está en lo realmente comprensible, por ser precisamente el Dios incomprensible todo entero el que se nos manifiesta en sus comunicaciones. Gloria Tomo 2.

[16] Gloria I. Pág. 16

[17] Ibíd.,.Pág. 17

[18] Ibíd.,.Pág. 29

[19] Ibíd., Pág. 34


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