Ícono del Cristo Orante - Capilla del Eremitorio, Monasterio del Cristo Orante

jueves, 13 de julio de 2017



"Es más, el estudio de los místicos, el acompañar a sus mentes, por humildemente que sea, trae consigo, como lo hacen la música o la poesía -pero en un grado mucho más alto- una extraña euforia, como si nos acercáramos a alguna poderosa fuente del Ser, y estuviéramos por fin al borde del secreto que todos buscamos. Los símbolos mostrados, las palabras reales empleadas, cuando son objeto de análisis, no bastan para explicar tal efecto. Ocurre, antes bien, que estos mensajes procedentes del yo trascendental de otro que ha despertado remueve nuestros yoes profundo en su sueño. No sería extravagante decir que esos escritos, que son el resultado de una experiencia mística verdadera y de primera mano pueden ser reconocidos por el poder de impartir en el lector el sentido de la vida exaltada y expandida. 'Todos los místicos, dice Saint-Martin, hablan la misma lengua; pues proceden del mismo país'. La vida profunda, no moral, que hay en nosotros también ha venido del mismo país, y reconoce los acentos de casa, aunque no siempre entienda lo que dicen."

Evelyn Underhill